sábado, 31 de agosto de 2019

Santo Evangelio 31 de agosto 2019



Evangelio según San Mateo 25,14-30.

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes.A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida, el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco.De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor. Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. 'Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado'. 'Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'. Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: 'Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado'.
'Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'. Llegó luego el que había recibido un solo talento. 'Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido.Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!'. Pero el señor le respondió: 'Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes


La "Parábola de los talentos"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, la "Parábola de los talentos" podríamos titularla como la "Parábola del siervo cobarde", ya que por miedo esconde el dinero de su señor, en lugar de invertirlo como los otros siervos, y multiplicarlo. El "talento" que se nos ha regalado, el tesoro de la verdad, nos ha sido dado como un servicio a los demás: no debe ser ocultado; tiene que ser repartido, para que obre y renueve como la levadura a la humanidad.

Hoy, en Occidente somos rápidos para enterrar el tesoro, tanto por cobardía —en el fondo, increencia— como también por negligencia: lo enterramos porque nosotros mismos tampoco queremos ser importunados por la verdad, puesto que pretendemos vivir tranquilos nuestra propia vida sin el peso de su responsabilidad.

—Señor-Dios, el don de tu conocimiento, el don de tu amor en el corazón abierto de tu Hijo Jesús, tendría que apremiarnos para hacer que todos los confines de la tierra puedan contemplar tu salvación.

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LECTURA BREVE Is 49, 1b-2


LECTURA BREVE Is 49, 1b-2

El Señor me llamó desde el vientre de mi madre, cuando aún estaba yo en el seno materno pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba.

viernes, 30 de agosto de 2019

La intercesión de María



La intercesión de María

Vicente Enrique Taracón, Obispo de Solsona 


Poco nos dicen los Evangelios de María, Madre de Jesús. Apenas si aparece en la vida pública de su Hijo. Lo bastante, sin embargo, para que resplandezca su poder; su misericordia para con los hombres.

Maria asiste a las bodas de Caná. Su instinto de mujer, se da cuenta del apuro de los esposos. El corazón maternal de Maria se mueve a compasión... María conocía la excelencia de su Hijo; el poder divino de Jesús. Quizá habría presenciado en los años de Nazaret algún milagro de su Hijo. Maria acude a El. Intercede cerca de su Hijo por los esposos. Le pide un milagro. Jesús atiende la indicación de su Madre. Por su íntercesión adelanta la manifestación de su Omnipotencia. Obra el milagro.

La Iglesia llama a la Santísima Virgen, Madre de la Misericordia. Los Santos Padres afirman que Jesús dejó a Maria el reinado de su misericordia. La misericordia de María resplandece en las bodas de Caná. ¡ Qué verdad más consoladora para ti, joven!... 

Eres pobre, débil, pecador. Muchas veces te verás oprimido, como David, por la multitud de tus pecados. No te atreverás a presentarte delante, de Dios por temor a su Justicia.. Maria será entonces tu refugio y tu sostén.

¿ No has presenciado nunca esta escena en tu familia? ¿ No has sido tú muchas veces protagonista de ella? Faltaste quizá. Desobedeciste a tus padres. Reconociste tu falta. Temías el enojo de tu padre justamente irritado. Tu instinto te guiaba hacía el regazo maternal. Acudías entonces a tu madre. Tu madre, sabía siempre calmar la tempestad de tu alma. Devolvía la tranquilidad a tu espíritu conturbado. Con un beso te arrancaba el propósito de la enmienda. Con una palabra te conseguía el perdón.

Esta escena se puede repetir en tu vida espiritual. El Señor ha concedido a Maria un corazón maternal. Un corazón lleno de misericordia para contigo. Cuando tus pecados te abrumen, acude a Maria. Cuando tus infidelidades te conturben, acude a Maria. En Su regazo encontrarás siempre asilo y protección. En María encontrarás siempre perdón y misericordia. ¡ Qué verdad más consoladora para ti, joven!

Fomenta, pues, en tu corazón el amor a Maria. La confianza en Maria. Por muchos y graves que sean tus pecados, no te acongojes. Es mayor la misericordia de María. Cuanto mayor sea tu miseria, tanto más resplandecerá su poder. Acostúmbrate a acudir a la Virgen en todas tus necesidades; en todos tus peligros; en todas las luchas de tu alma. Acude a ella con amor; con absoluta confianza. Maria nunca te desamparará.

No había llegado todavía la hora de Jesús. No había llegado el momento de manifestar su poder. De obrar milagros. Intercede la Virgen. Y la intercesión dé María adelanta la hora de Jesús. María consigue el milagro.

Los Santos llaman a María la Omnipotencia suplicante. No porque tenga poder infinito, divino. Sino porque con su intercesión, la Virgen lo consigue todo. Su poder de intercesión resplandece magníficamente en las bodas de Caná.

¡Qué verdad más consoladora, joven! Serán muchas las necesidades de tu alma. Serán grandes los peligros de que te veas rodeado. No importa. La intercesión de María lo puede todo. Puede satisfacer todas tus necesidades. Puede librarte de todos los peligros. En tu vida de apóstol necesitas de gracias especiales. De ayudas especiales del cielo. Maria te conseguirá estas gracias: esta La Iglesia llama a la Virgen, Medianera universal de las gracias. Maria es el canal por el que descienden todas las gracias del cielo. Su misericordia alcanza a toda miseria. Su poder obtiene todas las gracias.
Joven, profesa sincera devoción a María. Acude confiadamente a ella. ¿ Lo has hecho así hasta ahora?

Fuente: Legión de María



Santo Evangelio 30 de agosto 2019



Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,1-13):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas." Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis." Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos." Pero él respondió: "Os lo aseguro: no os conozco." Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»

La certeza de la palabra de Jesús sólo se prueba en el "ensayo"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, Jesucristo muestra cómo debe concretarse la "vigilancia" (ya mencionada en el capítulo anterior del "Discurso Escatológico"). Con la "Parábola de las vírgenes necias y prudentes" insiste en que al cristiano no le basta con esperar, debe "actuar"; no basta con "estar" en la Iglesia, sino que hay que mantener viva la fe y hacer buenas obras.

"Vigilancia" no significa salir del presente, olvidando el cometido actual, sino actuar —aquí y ahora— tal como se debería obrar ante los ojos de Dios. "Vigilancia" implica, sobre todo, apertura al bien, a la verdad, a Dios, en medio de un mundo a menudo inexplicable y acosado por el poder del mal. "Vigilancia" comporta que el hombre busque con todas las fuerzas y con gran sobriedad hacer lo que es justo, no viviendo según sus propios deseos, sino según la orientación de la fe.

—La verdad de tu palabra, Jesús, no es exigible teóricamente: su certeza sólo se prueba en el ensayo, adentrándome en tu voluntad.

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LECTURA BREVE Am 4, 13


LECTURA BREVE Am 4, 13

El Señor formó las montañas, creó el viento, descubre al hombre su pensamiento, hace la aurora y la oscuridad, camina sobre el dorso de la tierra. Su nombre es el Señor de los ejércitos.

Consagración a la Sagrada Familia



CONSAGRACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA 

Oh Jesús, Redentor nuestro amabilísimo, que habiendo venido a iluminar al mundo con la doctrina y con el ejemplo, habéis querido pasar la mayor parte de vuestra vida, humilde y sujeto a María y a José en la pobre casa de Nazaret, santificando a aquella Familia que había de ser el modelo de todas las familias cristianas; acoged benigno la nuestra, que ahora se dedica y consagra a Vos. Dignaos protegerla, guardarla y establecer en ella vuestro santo temor, con la paz y concordia de la caridad cristiana, para que imitando el ejemplo divino de vuestra Familia, pueda alcanzar toda entera, sin faltar uno solo, la eterna bienaventuranza.

María, Madre de Jesús y Madre nuestra, con vuestra piadosa intercesión haced que sea aceptable a Jesús esta humilde ofrenda, y obtenednos su gracia y bendición.

Oh san José, custodio santísimo de Jesús y de María, socorrednos con vuestras plegarias en todas las necesidades espirituales y temporales, a fin de que en unión con María y con Vos, podamos bendecir eternamente a nuestro divino Redentor Jesús. Así sea.

jueves, 29 de agosto de 2019

Santo Evangelio 29 de agosto 2019



Evangelio según San Marcos 6,17-29.

Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto. Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.

La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré".Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino". Ella fue a preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondió esta. La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista". El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.

En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.

Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

El martirio de san Juan Bautista (¿qué es un mártir?)

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, en el martirio de san Juan Bautista contemplamos a Jesucristo como modelo de "mártir". El Bautista dio la vida por defender coherentemente la verdad sobre el matrimonio. Esto es justamente el "martirio": obedecer al "Señor de los señores", con todas sus consecuencias, sin ceder a subterfugios.

Desde sus orígenes el cristianismo entendió el martirio como "liturgia" ("identificarse con Cristo…") y como "acontecimiento sacrificial" ("…con Cristo sufriente con amor"). En el martirio el cristiano es llevado totalmente dentro de la obediencia de Cristo, dentro de la liturgia de la cruz y, así, dentro del verdadero culto (rindiendo totalmente el corazón al Padre). San Ignacio de Antioquía, por ejemplo, decía ser como el "trigo de Cristo", que debía ser triturado para convertirse en "pan de Cristo". 

—Jesús, concédeme el don de la disponibilidad para sufrir contigo. Porque "cristiano" y "mártir" son equivalentes: en las tribulaciones de la vida ordinaria puedo transformarme en "pan" que comunica el misterio de Cristo, siendo "ofrenda" para Dios y para los hombres. 

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La imitación de María



La imitación de María

Beato Tomás de Kempis



Párrafos selectos: 

“Escuche ahora el piadoso enamorado de tu santo nombre. El cielo se alboroza, llénase de asombro la tierra, cuando digo: Ave María.

Satanás huye, tiembla el infierno, cuando digo: Ave María.

El mundo aparece ruin, la carne se marchita, cuando digo: Ave María

Se desvanece la tristeza, reaparece el gozo, cuando digo: Ave María.

Se disipa la pereza, el corazón se derrite de amor, cuando digo: Ave María

Acreciéntase la devoción, estalla la compunción, se reanima la esperanza, aumenta el consuelo, cuando digo: Ave María.

El espíritu se recrea y el ruin afecto se enriquece, cuando digo: Ave María”. 

“La salutación angélica fue compuesta bajo la inspiración del Espíritu Santo, y es adecuada a tu grandísima dignidad y santidad.

Esta oración es en palabras, corta; en misterios, sublime; en el dictado, breve; en eficacia, prolija; dulce más que la miel; preciosa más que el oro”. 

“Esta es, en verdad, según que atestiguan las Santas Escrituras, la prudentísima Virgen de todas las vírgenes, la más recatada de todas las mujeres, la más hermosa de todas las doncellas, la más honesta de todas las matronas, la más agraciada de todas las dueñas, la más noble reina de todas las reinas”. 

“¡Oh prole de veras ilustre, noblemente engendrada de la insigne prosapia de los Patriarcas, generosamente producida de raza sacerdotal, dignísimamente derivada de dignidad pontifical, verísimamente anunciada por el coro de profetas, ilustrísimamente salida de estirpe real, rectísimamente originada de la línea de David, clarísimamente desgajada de la nobilísima tribu de Judá, felicísimamente engendrada de la plebe de Israel, singularmente elegida de en medio del elegido pueblo de Dios, por ordenación divina serenísimamente nacida a la luz del mundo de padres santos, religiosos y agradables a Dios!”. 

“Porque en virginidad eres candidísima; en humildad, profundísima; en caridad, fervorosísima; en paciencia, mansísima; en misericordia, copiosísima; en la oración, devotísima; en la meditación, purísima; en la contemplación, altísima; en compasión, suavísima; en consejo, prudentísima; en socorrer, poderosísima. 

Tú eres la casa de Dios, la puerta del cielo, el paraíso de delicias, pozo de gracias, gloria de los ángeles, alegría de los humanos, modelo de costumbres, esplendor de virtudes, lumbrera de vida, esperanza de los menesterosos, salud de los enfermos, madre de los huérfanos.

¡Oh virgen de las vírgenes, toda suavidad y hermosura, brillante como estrella, encarnada como rosa, resplandeciente como perla, luminosa como el sol y la luna en el cielo y en la tierra!

¡Oh Virgen apacible, inocente como corderita, sencilla como la paloma, prudente como noble matrona, servicial como humilde esclava! 

¡Oh raíz santa, cedro altísimo, vid fecunda, higuera dulcísima, palma jocundísima! En ti se hallan reunidos todos los bienes, y por ti se dan a nosotros los galardones eternos”. 

“¡Oh clementísima Virgen María, Madre de Dios, Reina del cielo, Señora del mundo, júbilo de los santos, consuelo de los pecadores! Atiende los gemidos de los arrepentidos; calma los deseos de los devotos; socorre las necesidades de los enfermos; conforta los corazones de los atribulados; asiste a los agonizantes; protege contra los ataques de los demonios a tus siervos que te imploran; guía a los que te aman al premio de la eterna bienaventuranza, en donde con tu amantísimo hijo Jesucristo reinas felizmente por toda la eternidad. Amén”. 

“El amor a Santa María apaga todos los ardores de la concupiscencia carnal y fomenta la castidad.

El amor a Santa María ayuda a menospreciar al mundo y servir a Cristo en la humildad.

El amor a Santa María preserva de toda mala compañía y prepara para la pureza de la vida religiosa.

Ama, pues, a Santa María, y percibirás gracia espiritual.

Invoca a María, y alcanzarás victoria.

Honra a María, y obtendrás perpetua misericordia”.


“Feliz el devoto aquel que, despreciando todos los solaces del mundo, escogió a nuestra Señora Santa María que como Madre le consolará y como guardiana le protegerá durante toda su vida”. 

“Si deseas ser consolado en las tribulaciones, acércate a María, Madre de Jesús, que está al pie de la cruz llorando y gimiendo. Y todos tus desasosiegos o se desvanecerán pronto o se te harán leves”. 

“Ahora bien, ¿qué hay que pedir a María? En primer lugar, pídele el perdón de tus pecados. Luego, la virtud de la continencia, y el don de la humildad tan grato a Dios”. 

“Duélete al ver que todavía estás tan lejos de las verdaderas virtudes: de la profunda humildad, de la santa pobreza, de la perfecta obediencia, de la purísima castidad, de la devotísima oración, de la fervorosísima caridad, virtudes todas ellas que en sumo grado adornaron a María, Madre de Jesús”. 

“Cualquier cosa que desees, pídela humildemente por mediación a María, puesto que, gracias a sus gloriosos méritos, son auxiliados los que se encuentran en el purgatorio y en la tierra”. 

“¿Quieres hacer lo que agrada a la Virgen? Sé humilde, paciente, sobrio, casto, modesto, manso, recogido, devoto de alma. 

No salgas con frecuencia. Lee, escribe, ora a menudo. No te parezca ni prolijo ni pesado el servir a María. 

Servir con el corazón y los labios a tal Señora, es cosa deleitable y que no puede menos que regocijar. 

No quedará, en efecto, sin notable recompensa todo lo que se haya hecho, por poco que sea, en su honor. 

Madre humilde, no menosprecia los pequeños obsequios. Virgen piadosa, acepta con gusto lo poco que se le ofrece, a condición de que se haga devota y espontáneamente. 

Sabe de sobra que no podemos dar grandes cosas, y, como Señora misericordiosa y Reina apacible que es, no exige imposibles de sus siervos. 

Aquella noble naturaleza, por quien vino la misericordia a todo el universo, no puede menos que compadecerse de los indigentes. 

¿Cómo no ha de acoger graciosamente a sus fieles servidores, la que tan a menudo con sus avisos y patentes milagros convierte a los que viven miserablemente en el mundo? 

¿Cuántos no se hubieran condenado por toda la eternidad, o se hubieran atascado obstinadamente en la desesperación, de no haber la benignísima Virgen María intercedido por ellos ante su Hijo?

Con sobrada justicia se dice de ella que es la misericordia de los miserables y el recurso de todos los pecadores. 

No busca nada de lo que tenemos, ni necesita para nada de lo nuestro, cuando en el cielo todos se afanan en satisfacer sus deseos. 

Si exige de nosotros que la sirvamos, es porque busca nuestro bien. Si pide que la alabemos, es porque desea nuestra salvación. 

Y cuando ve que festejamos la memoria de su nombre, esto le sirve de pretexto para colmarnos de beneficios. Deléitase, en efecto, en corresponder a sus servidores. 

Es muy fiel en las promesas, y generosa en los favores. 

Está colmada de delicias, y los ángeles la alegran con incesante concierto. Esto no obstante, se goza en los homenajes de los hombres, porque ello redunda en mayor gloria a Dios y salvación de muchos. 

Se ablanda con las lágrimas de los miserables; se apena con los dolores de los atribulados; corre en auxilio al ver los peligros de los tentados; se inclina a las preces de los devotos. 

El que con pie firme y corazón humillado recurra a ella e invoque su santo y glorioso nombre, no volverá con las manos vacías. 

Son muchísimos los que están a su lado; los mismos coros de ángeles esperan sus órdenes; y ella a todos puede mandarlos para aliviar a los desvalidos. Conmina a los demonios a que no se atrevan a molestar al que se ha sometido a su señorío y cuidado”.

“Por su singular reverencia es atendida al instante en toda causa que se le confíe. Su benigno Hijo Jesús, autor de la salvación del género humano, la honra en efecto no negándole nada. De modo que todo fiel y devoto que desee escapar de los naufragios del mundo y arribar al puerto de la eterna salvación, acuda a nuestra Señora Santa María”. 

“Por tanto, si deseas alabar dignamente a la bienaventurada Virgen y venerarla con todo ahínco, procura ser como los sencillos hijos de Dios, sin malicia, sin doblez, sin engaño, sin enojo, sin discordia, sin murmuración ni recelo”. 

“No hay lugar más seguro para esconderse que el regazo de María; ni caballo más veloz para escapar de la mano del perseguidor, que la oración de la fe dirigida al alcázar de la real Dueña nuestra, Santa María”. 

“Procura asirla, y ya no la sueltes, hasta que te bendiga, y te acompañe bojo su égida feliz al palacio celestial. Amén”. 

“Tú eres el ornato del cielo de los cielos. Tú eres el gozo y júbilo de todos los santos. Tú eres el dorado reclinatorio del Santo de los Santos. Tú el alborozo y expectación de los Padres antiguos”. 

“No quiero, pues, pues llamar madre a nadie sobre la tierra; rehusó tener otra fuera de ti, Madre de Dios, y solamente a ti. 

No hay otra semejante a ti en virtud y encanto, en caridad y mansedumbre, en piedad y dulzura, en fidelidad y consuelo maternal, en misericordia y piedades sin número. 

En este día te elijo y reservo. En este día me entrego con toda confianza a ti, y solo deseo que confirmes este mi propósito para toda la eternidad”.

“Te ruego, además, oh María, gloriosísima Madre de Dios, que desde esta hora hasta el momento de la muerte no te canses de mirarme con rostro propicio y sereno y con dulcísimo corazón. 

A cualquier sitio que me dirija, extiende maternalmente sobre mí tus santísimos brazos. 

Y cuando se acerque mi último día, que no sé cuándo será, y la tremenda hora de la muerte, de la que no puedo escapar, oh clementísima Señora mía, que eres especial confianza en todos los apuros, pero en particular en la hora de la muerte, acuérdate de mí y asísteme en los últimos momentos de mi vida, consolando mi alma temblorosa. Ampárala contra los espantosos e inmundos espíritus, para que no se atrevan a acercarse. 

Dígnate visitarla con tu graciosa presencia, acompañada de los ángeles y santos”. 

“Acepta, pues, la plegaria que yo, siervo tuyo, ahora elevo a ti; y mírame misericordiosísimamente, Madre de Jesús, Virgen María amada más que nadie, y acuérdate siempre de mí”.

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Tomás Hemerken de Kempis, monje “holandés” (por su formación), y sacerdote, nació en 1379 ó 1380 en un pueblo llamado Kempen o Kempis cercano a Dusseldorf, Colonia-Alemania. Nos ha dejado una vasta obra, entre las que se encuentra “La Imitación de Cristo” (escrita en los primeros años de su sacerdocio), obra que después de la Biblia es el libro más leído y de mayor número de ediciones. Murió el 25 de julio de 1471.

Fuente: Reina Señora y Madre. Santiago Venegas Caceres




LECTURA BREVE 1Pe 1, 15-16


LECTURA BREVE 1Pe 1, 15-16

Como es santo el que os llamó, sed también santos en toda vuestra conducta, porque está escrito: «Sed santos, porque yo soy santo.»

miércoles, 28 de agosto de 2019

Santo Evangelio 28 de agosto 2019



Día litúrgico: Miércoles XXI del tiempo ordinario

Ver santoral 28 de Agosto: San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia

Texto del Evangelio (Mt 23,27-32): En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: ‘Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas!’. Con lo cual atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!».
«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!»

+ Rev. D. Lluís ROQUÉ i Roqué 
(Manresa, Barcelona, España)

Hoy, como en los días anteriores y los que siguen, contemplamos a Jesús fuera de sí, condenando actitudes incompatibles con un vivir digno, no solamente cristiano, sino también humano: «Por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad» (Mt 23,28). Viene a confirmar que la sinceridad, la honradez, la lealtad, la nobleza..., son virtudes queridas por Dios y, también, muy apreciadas por los humanos.

Para no caer, pues, en la hipocresía, tengo que ser muy sincero. Primero, con Dios, porque me quiere limpio de corazón y que deteste toda mentira por ser Él totalmente puro, la Verdad absoluta. Segundo, conmigo mismo, para no ser yo el primer engañado, exponiéndome a pecar contra el Espíritu Santo al no reconocer los propios pecados ni manifestarlos con claridad en el sacramento de la Penitencia, o por no confiar suficientemente en Dios, que nunca condena a quien hace de hijo pródigo ni pierde a nadie por el hecho de ser pecador, sino por no reconocerse como tal. En tercer lugar, con los otros, ya que también —como Jesús— a todos nos pone fuera de sí la mentira, el engaño, la falta de sinceridad, de honradez, de lealtad, de nobleza..., y, por esto mismo, hemos de aplicarnos el principio: «Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie».

Estas tres actitudes —que podemos considerar de sentido común— las hemos de hacer nuestras para no caer en la hipocresía, y hacernos cargo de que necesitamos la gracia santificante, debido al pecado original ocasionado por el “padre de la mentira”: el demonio. Por esto, haremos caso de la exhortación de san Josemaría: «A la hora del examen ve prevenido contra el demonio mudo»; tendremos también presente a Orígenes, que dice: «Toda santidad fingida yace muerta porque no obra impulsada por Dios», y nos regiremos, siempre, por el principio elemental y simple propuesto por Jesús: «Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’» (Mt 5,37).

María no se pasa en palabras, pero su sí al bien, a la gracia, fue único y veraz; su no al mal, al pecado, fue rotundo y sincero.

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La huida a Egipto

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La huida a Egipto

Padre Horacio Bojorge S.J.


La Virgen Madre salva al Niño
huyendo en las persecuciones.
Huyendo, fue la Luz a Egipto
y perseguida, a las Naciones.

Como María: así la Iglesia.

La Virgen Madre salva al Niño.
Huye con él, del rey Herodes.
Vive, por él, en el exilio.
Vuelve con él. Con él se esconde.

Brilla la luz en vida oculta
con admirables resplandores.
Y ella, que ve la Luz, exulta,
hasta que alumbre entre dolores.

Como María: así la Iglesia.

La Madre guarda oculto al Niño
de la mirada de los hombres.
Pues todos somos asesinos
y todos somos pecadores:
el que no es Judas es Pilatos
quien no es Pilatos es Herodes;
y los que no, pasan de largo,
indiferentes o burlones.

La Virgen Madre ocultó al Hijo
huyendo en las persecuciones.
Huyendo fue la luz a Egipto
y perseguida, a las Naciones.
Pero en la Hora de su Hijo
acata lo que Dios dispone.

Como María, así la Iglesia.

Y así da a luz la nueva Luz
del Evangelio del Dolor:
el sufrimiento redentor
sufrido por y con Jesús.

Como María: así la Iglesia.

Huyendo por y con el Niño
su santa Madre nos anuncia
y con su ejemplo nos enseña
un evangelio de cariño,
un evangelio de renuncia
y un evangelio de paciencia

Y así la Iglesia.



LECTURA BREVE Jr 17, 7-8


LECTURA BREVE Jr 17, 7-8

Bendito quien confía en el Señor, y pone en el Señor su confianza: será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto.

martes, 27 de agosto de 2019

Santo Evangelo 27 de agosto 2019



Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,23-26):

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad! Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera.»

Palabra del Señor

La "lógica del don" (Doctrina social de la Iglesia)

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, la crisis nos obliga a revisar nuestro camino, porque el desarrollo sufre desviaciones dramáticas. El hombre no puede prescindir de su naturaleza "trascendente": no es autor de sí mismo; debe vivir abierto a Dios y a los demás. Está creado para el "don", para amar. Pero frecuentemente priorizamos ante todo la productividad y la utilidad. Cristo nos dice: la fe hace posible la misericordia y ésta perfecciona la justicia. 

La "ciudad del hombre" no se promueve sólo con relaciones de derechos y deberes, sino con relaciones de gratuidad, de misericordia y de comunión. El binomio exclusivo "mercado-Estado" corroe la sociabilidad, mientras que las formas de economía solidaria crean sociabilidad. El mercado de la gratuidad no existe y las actitudes gratuitas no se pueden prescribir por ley. Sin embargo, tanto el mercado como la política tienen necesidad de personas abiertas al "don recíproco": esto es fruto sólo de la caridad.

—Señor, sin la gratuidad, típica de tu Amor, no puede haber justicia. ¡Ábrenos el corazón!

Oración a Santa Mónica


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La Hermosura de María


La Hermosura de María


Resulta curioso pensar que el Dios que conocemos
siempre se presenta como PADRE, en masculino y
como HIJO en masculino y como ESPIRITU
SANTO en masculino. Resulta muchas veces difícil
pensar en Dios como madre, aunque Dios sí se
manifieste con una ternura de madre en muchos
textos de la Sagrada Escritura.

Es precisamente aquí donde encaja
maravillosamente en los planes de Dios, nuestra
Madre Santísima María. en ninguna parte Dios es
más visible que en la Virgen Santísima. Pero
¿por qué? Porque María está revestida de Dios,
de la hermosura de Dios.

María es el Rostro Materno de Dios, es el resumen
más amable de todo la Realidad Divina. En María
yo encuentro a Dios cercano y accesible.
María es una revelación de Dios, quien temiendo
que nos llenáramos de espanto ante su
manifestación gloriosa, se nos apareció
en su Madre Santísima.

Ver a los ojos de María, es ver la ternura de Dios
como Padre; ver la hermosura de María es
comprender por qué atrajo a Dios Padre como
esposo, quien cautivado por su criatura quiso esa
hermosura para su Hijo; ver la pureza de María
corno virgen es recordar la pureza infinita del
Espíritu Santo quien fecundó a María sin dañar su
virginidad.

María es: así un resumen del DIOS UNO Y
TRINO, un resumen que es misterio que supera
nuestra pobre inteligencia, por ello hablamos
de una hermosura sobrenatural.

¡Cuanto me deleita Madre Santísima considerar la
Encarnación, momento en que destella aún más tu
hermosura! Cautivaste a Dios de tal forma que
en ti decidió renovar esa alianza que había
fracasado tantas veces en el Antiguo Testamento.
Si, porque la Encarnación fue UNIÓN, ALIANZA,
MATRIMONIO SAGRADO, en una sola Persona,
del HIJO DE DIOS con la naturaleza humana
tomada en el seno de María. Cuan grande es tu
Hermosura María, porque la Encarnación fue una
alianza y no una conquista, fue una unión pacifica
y no una toma por asalto.

La Majestad de Dios, en la persona del arcángel
Gabriel, se inclinó ante la humilde virgen y esperó
atento su respuesta. ¡Cuán grande es tu hermosura
María, que el mismo Dios no quiso una unión
impuesta sino libremente aceptada!

Más hermosa te veo María, porque el privilegio de
la Encarnación era mas complejo, pues incluía la
Redención, la Eucaristía, la Iglesia y todo el
misterio de la vida Divina y humana del Verbo
Encarnado, que venia a derramar su sangre para
lograr la unidad y la grandeza sobrenatural del
mundo. La ENCARNACION no representaba tan
sólo un honor, sino que traía consigo el sufrimiento,
la humillación y el dolor tanto para la Madre corno
para su Hijo.

Jesús en la Eucaristía nos da el cuerpo y la sangre
que recibió de su madre... Jesús vino a darnos esa
vida que primero recibió de María.

Si Dios decidió revelarse al hombre siendo éste de
dos sexos, es preciso que, siempre junto al varón:
CRISTO, exista una mujer: MARÍA. En Cristo
vemos las cualidades y las dotes de un varón,
mientras que en María vernos a la NUEVA EVA
que siempre está junto al NUEVO ADAN.

Así vernos en Cristo la fuerza del Profeta,
la inteligencia del Maestro, la Cabeza de la Iglesia,
el Rey y Juez de vivos y muertos, en María vemos
la dulzura de una virgen y una madre, la compasión
de la compañera fiel, la intuición de la madre que
es mujer, todo cuanto Dios puso en la mujer de una
manera espléndida e incomparable; ella no juzga y
no juzgara, porque ella compadece, hace lo
imposible por salvar, disculpa y arranca de Dios
el perdón para los hombres.

Por ello, CRISTO Y MARÍA son las dos caras de
un mismo Misterio: la revelación de Dios a través
de la naturaleza humana.

María es Hermosa, sí, porque siempre fue, desde
antes de la creación, el más hermoso pensamiento
de Dios...

LECTURA BREVE St 1, 19-20. 26


LECTURA BREVE St 1, 19-20. 26

Sea todo hombre pronto para escuchar, tardo para hablar, remiso para la cólera. El hombre encolerizado no obra lo que agrada a Dios. Quien piensa que sirve a Dios y no refrena su lengua se engaña a sí mismo. No vale nada su religión.

lunes, 26 de agosto de 2019

Santo Evangelio 26 de agosto de 2019



Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,13-22):

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis digno del fuego el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: "Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga!" ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro? O también: "Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga." ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo jura también por el que habita en él; y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él.»

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy consideramos el 2º Mandamiento de la Ley de Dios: "No tomarás el nombre de Dios en vano". En positivo, debemos respetar el nombre del Señor. Jesucristo reprocha a los escribas y fariseos abusar del nombre de Dios, puesto que —mediante una compleja casuística que habían inventado— sabían encontrar subterfugios para usar retorcidamente (¡siempre en beneficio propio!) el juramento.

Dios —como un regalo— nos ha revelado su Santo Nombre: debemos guardarlo en la memoria, en un silencio de amorosa adoración. Sin embargo, de ninguna palabra se ha abusado tanto como de la palabra "Dios". Un solo ejemplo: los cinturones del ejército nazi llevaban grabada la frase "Dios con nosotros". Aparentemente se honraba el nombre de Dios, pero —en realidad— se le profanaba gravemente para los propios fines. Esas profanaciones de su nombre van desfigurando el rostro de Dios, hasta hacerlo irreconocible.

—Dios mío, quiero adorarte invocando muchas veces tu Nombre "tres veces Santo", y deseo alzar tu dulce nombre de Dios-Hombre: ¡Jesús!

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La hermosura de María



La hermosura de María

Padre Tomás Rodríguez Carbajo



. Hay realidades perceptibles por los sentidos, que llegan a nosotros falseadas o adulteradas.

. Hay otras realidades, que trascienden la materialidad, que percibimos, son algo distinto de lo que ven nuestros ojos, pertenecen a un ámbito no terreno, ni temporal. Son realidades impregnadas de divinidad y por lo tanto 
inagotables los cauces que usamos los hombres para plasmar la dulce realidad. No han agotado la vena artística ni los poetas, ni pintores ni escultores para decirnos toda la realidad de la hermosura de María.

. No hay ningún medio humano que sea capaz de expresar adecuadamente la belleza de María, a la que Dios ha otorgado una gracia en grado tal que el ángel la ha llamado ?la llena de gracia?.

. La gracia pertenece a un orden sobrenatural por eso ya no tenemos a nuestro alcance expresiones exhaustivas para reflexionar toda la belleza y hermosura de María, que brota del amor de Dios y radica más hacia dentro que hacia fuera, como nos dice Juan Pablo II hablándonos de la asunción de María en cuerpo y alma al cielo.

. La liturgia aclama a María así: ?Toda hermosa eres María", refiriéndose sobre todo a la belleza interior, divina, de categoría superior a la que pueden percibir nuestros sentidos. Esta hermosura no está reñida con la belleza exterior, pero hemos de ser conscientes que Dios valora más el interior de las personas, no como nosotros que nos 
entusiasmamos rápidamente de lo exterior y efímero de las cosas y personas.

. Todo lo que ha salido de las manos de Dios es bueno (Gn. 1), hermoso y bello; cuando la acción pecaminosa del hombre no lo estropea, se sigue conservando lozano y precioso.

.Todos los videntes de María en este mundo han ponderado su hermosura, que no puede ser comprendida en categorías humanas. A Santa Bernardita Soubirous, la vidente de Lourdes, sus hermanas del convento de Nevers le oyeron decir 

"Cuando se ha visto a la Virgen, no se quiere nada en la tierra"; y en el lecho de su muerte decía fijando sus ojos en una imagen de María: "?Yo la oí, yo la vi!. ?Qué hermosa era!. ?Cuánto ansío volver a verla!".

. La hermosura de María Dios la conoce en toda sus profundidad, las demás criaturas nos esforzamos por imaginárnosla y a veces nos valemos de expresiones artísticas para comunicar nuestra concepción de la idea que de María tenemos; pero por mucho que nos esforcemos siempre nos quedaremos cortos, con razón se ha dicho "De María nunca diremos lo suficiente".

. La hermosura de María no es algo pasajero, momentáneo, perecedero, sino sólido y fundamental, pues, se apoya en la participación de la misma vida de Dios, en la gracia.

. Hay alguna advocación que se centra en esta realidad de María y se le invoca como "Santa María la Hermosa", así se le venera y se le tiene como patrona en el pueblo de Fuente de Cantos (Badajoz), con el mismo nombre se conoce otra 
imagen en Fuente del Maestre (Badajoz), con nombres parecidos en Lepe (Huelva) y en algunos lugares de Portugal la llaman la "Bella".

. A la Virgen se le piropea con cariñosos apelativos de "Guapa, preciosa, linda... ?Hermosa!".


LECTURA BREVE 2Ts 3, 10b-13


LECTURA BREVE 2Ts 3, 10b-13

Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma. Porque nos hemos enterado que hay entre vosotros algunos que viven desconcertados, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A éstos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan. Vosotros, hermanos, no os canséis de hacer el bien.

domingo, 25 de agosto de 2019

Santo Evangelio 25 de agosto 2019




Evangelio según san Lucas (13,22-30), del domingo, 25 de agosto de 2019

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):

En Jesús pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén. Uno le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Él les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: Señor, ábrenos; pero él os dirá: “No sé quiénes sois”. Entonces comenzaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”. Pero él os dirá: “No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”. Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros os veáis arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».

Palabra del Señor

El "mito del progreso"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, la mención que Jesús hace de la "puerta estrecha" cuestiona el "mito del progreso". Las ideologías —demolida la esperanza en el más allá— imponen el progreso como norma del obrar político y humano en general. Aunque en los últimos años se han logrado enormes progresos (tecnológicos, científicos), sigue siendo actual la ambivalencia de este progreso: éste empieza a amenazar a la creación, que es la base de nuestra existencia.

Es indispensable orientar el progreso según criterios morales. Ante todo, se debe considerar que el progreso se extiende a la relación del hombre con el mundo material, pero eso no da lugar —como el marxismo y el liberalismo habían enseñado— al hombre nuevo, a la nueva sociedad. El hombre como hombre sigue siendo igual, tanto en las situaciones primitivas como en las técnicamente desarrolladas. El ser hombre vuelve a comenzar de cero con cada ser humano.

—Jesús, tú nos has señalado el camino del crecimiento humano en lo alto de la Cruz y en el horizonte de la eternidad.

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La Fe de la Virgen María


La Fe de la Virgen María

Thalia Ehrlich Garduño



(Catequesis del Papa Juan Pablo II, 3 de julio 1996)
En la narración Evangélica de la Visitación, Isabel, “Llena del Espíritu Santo, recibiendo a la Virgen María en su casa, exclama: “¡Dichosa por haber creído que de cualquier manera se cumplirán las promesas del Señor!” (Lc. 1,45).

Esta Bienaventuranza, la primera en el Evangelio escrito por Lucas, presenta a la Bella María como la mujer que con su Fe precede a la Iglesia en la realización del espíritu de las Bienaventuranzas.

El elogio que Isabel hace de la Fe de la Virgen es reforzado comparándolo con el anuncio que el Ángel Gabriel hace a Zacarías. Si leemos superficialmente las dos anunciaciones, podríamos ver semejantes las respuestas de María y Zacarías al Mensajero Divino.
“¿Cómo podría creer esto? Yo soy viejo y mi esposa también.” Dice Zacarías.
Y María contesta: “¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?” (Lc. 1,18.34)

La profunda diferencia entre las dos decisiones íntimas de los protagonistas de los dos relatos se manifiestan en las palabras del Arcángel, que reprocha a Zacarías su incredulidad, mientras que responde de inmediato a la pregunta de la Doncella de Nazaret.

A diferencia del esposo de Isabel, María se adhiere completamente al proyecto de Dios, sin dejar de lado su consentimiento que se va reflejar en un signo visible. Al Ángel que le propone ser Madre, María le dice su propósito de virginidad.

Ella, creyendo en que todo lo anunciado por el Mensajero de Dios se cumplirá, sólo le pregunta al Ángel como va a realizarse, y así, corresponder mejor a la voluntad de Dios, a la que quiere sumarse y tener una total disponibilidad. “Buscó el modo; no dudó de la omnipotencia de Dios”, comenta san Agustín.

En el contexto en el que se llevan a cabo las dos anunciaciones, contribuye a exaltar la excelencia de la Fe de la Bella María.

En la narración de Lucas vemos la situación más favorable de Zacarías y lo inadecuado de su contestación:
Recibe el anuncio del Ángel en el Templo de Jerusalén,
En el altar del “Santo de los Santos” (Ex. 30,6-8);
El Ángel se dirige a él mientras ofrece incienso;
Por lo tanto, durante el cumplimiento de su función sacerdotal, en un momento importante de su vida; se le comunica la decisión Divina durante una visión.

Estas circunstancias favorecen que Zacarías pudiera comprender mejor la autenticidad de Dios y aceptarlo prontamente.

Por lo contrario, el anuncio a María tiene lugar en un contexto más simple, sin los elementos sagrados con los que cuenta Zacarías.

Lucas no nos dice el lugar preciso de la Anunciación del Nacimiento de Jesús:
Refiere, solamente, que la Madre de Dios se encontraba en Nazaret, aldea poco importante, que no parece predestinada a ese acontecimiento.
Además, el evangelista no atribuye especial importancia al momento en que el Ángel se presenta, dado que no precisa las circunstancias históricas.
En el contacto con el Mensajero celestial, la atención se centra en el contenido de sus palabras, que exigen a la Virgen una escucha intensa y una Fe pura.

Esta última consideración nos permite saber la grandeza de la Fe de la Bella María, si la comparamos con que muchas veces nosotros necesitamos tener un signo sensible para creer. Al contrario, la aceptación de María a la voluntad Divina, es motivada sólo por el Amor a Dios.

A María, el Ángel Gabriel, le pide que acepte una verdad más alta que la anunciada a Zacarías.
Él fue invitado a creer en un nacimiento extraordinario que se iba a llevar a cabo dentro de un matrimonio estéril, y que Dios quería fecundar. Es una intervención Divina semejante a otras que recibieron algunas mujeres del Antiguo Testamento: Sara (Gn. 17,15-21; 18,10-14), Raquel (Gn. 30,22), la madre de Sansón (Jc. 13,1-7) y Ana, la madre de Samuel (1 Sam. 1,11-20).
En estos pasajes bíblicos se subraya, la gratuidad de Dios.

Y a la Bella Doncella de Nazaret se le invita a creer en una Maternidad Virginal que no está registrada en el Antiguo Testamento. En realidad, el conocido oráculo de Isaías: “He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel” (Is. 7,14), aunque no excluye esta posibilidad, ha sido interpretado explícitamente en este sentido sólo después de la venida de Jesús y a la luz del Evangelio. 

El Ángel le pide a la Virgen que diga que sí a una verdad jamás anunciada antes. Ella la admite con humildad y sólo pregunta: “¿Cómo será esto?”, y así expresa su Fe en el poder de Dios de conciliar la Virginidad única y excepcional.

El Mensajero Divino le contesta: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra” (Lc. 1,35), el Ángel da una respuesta de Dios a lo que preguntó la Bella María.

La Virginidad se veía como un obstáculo, pero resulta necesaria para que el Espíritu Santo lleve a cabo la Concepción del Hijo de Dios Encarnado.
Al responder, el Ángel abre el camino para que la Virgen María coopere con el Espíritu Santo en la Concepción de Jesús.



Cuando se realiza la voluntad de Dios se da la libre colaboración de la persona humana. María creyó en la Palabra del Señor, y así coopera en el cumplimiento de la Maternidad anunciada.

Los Padres de la Iglesia subrayan frecuentemente este aspecto de la Concepción Virginal de Cristo.
San Agustín cuando comenta el relato de la Anunciación, dice: “El Ángel anuncia, la Virgen escucha, cree y concibe.” Y Añade: “Cree la Virgen en el Cristo que se le anuncia y la Fe le trae a su seno; desciende la Fe a su corazón virginal antes que a sus entrañas la fecundidad maternal.”

La Fe de María nos recuerda a Abraham, que al comienzo de la Antigua Alianza creyó en Dios, y se convirtió en padre de multitudes (Gn. 15, 6).

Cuando empieza la Nueva Alianza, la Doncella de Nazaret con su Fe tiene un papel decisivo en la realización del Misterio de la Encarnación, inicio y síntesis de la Misión Redentora de Jesús.

La estrecha relación entre Fe y Salvación, que durante su vida pública Jesús puso en relieve, nos ayuda a comprender el papel fundamental que la Fe de María ha tenido y tiene en la Salvación de la humanidad. 




LECTURA BREVE 2Co 5, 19b-20


LECTURA BREVE 2Co 5, 19b-20

Dios nos ha confiado el mensaje de la reconciliación. Por eso nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por medio nuestro. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.

sábado, 24 de agosto de 2019

Mi corazón se alegra en el Señor



MI CORAZÓN SE ALEGRA EN EL SEÑOR

Anda, come tu pan con alegría y bebe tu vino con alegre corazón, que Dios está ya contento con tus obras.

Si queremos explicar estas palabras en su sentido obvio e inmediato, diremos con razón que nos parece justa la exhortación del Eclesiastés, de que, llevando un género de vida sencillo y adhiriéndonos a las enseñanzas de una fe recta para con Dios, comamos nuestro pan con alegría y bebamos nuestro vino con alegre corazón, evitando toda maldad en nuestras palabras y toda sinuosidad en nuestra conducta, procurando, por el contrario, hacer objeto de nuestros pensamientos todo aquello que es recto, y procurando, en cuanto nos sea posible, socorrer a los necesitados con misericordia y liberalidad; es decir, entregándonos a aquellos afanes y obras en que Dios se complace.

Pero la interpretación mística nos eleva a consideraciones más altas y nos hace pensar en aquel pan celestial y místico, que baja del cielo y da la vida al mundo; y nos enseña asimismo a beber con alegre corazón el vino espiritual, aquel que manó del costado del que es la vid verdadera, en el tiempo de su pasión salvadora. Acerca de los cuales dice el Evangelio de nuestra salvación: Jesús tomó pan, dio gracias, y dijo a sus santos discípulos y apóstoles: «Tomad y comed, esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros para el perdón de los pecados.» Del mismo modo, tomó el cáliz, y dijo: «Bebed todos de él, éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados.» En efecto, los que comen de este pan y beben de este vino se llenan verdaderamente de alegría y de gozo y pueden exclamar: Has puesto alegría en nuestro corazón.

Además, la Sabiduría divina en persona, Cristo, nuestro salvador, se refiere también, creo yo, a este pan y este vino, cuando dice en el libro de los Proverbios: Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado, indicando la participación sacramental del que es la Palabra. Los que son dignos de esta participación tienen en toda sazón sus ropas, es decir, las obras de la luz, blancas como la luz, tal como dice el Señor en el Evangelio: Alumbre vuestra luz a los hombres para que, viendo vuestras buenas obras, den gloria a vuestro Padre celestial. Y tampoco faltará nunca sobre su cabeza el ungüento rebosante, es decir, el Espíritu de la verdad, que los protegerá y los preservará de todo pecado.


Del Comentario de san Gregorio de Agrigento, obispo, sobre el Eclesiastés
(Libro 8, 6: PG 98, 1071-1074)
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