lunes, 28 de junio de 2021

María, Virgen y Madre

 


MARÍA, VIRGEN Y MADRE

“La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre.” (Jn 16, 21) Virgen María, me parece mentira que ya hayamos llegado a final de mes. Mañana será fiesta en tu honor, en reconocimiento de tu gesto servicial, que no solo fue acudir a atender a tu prima, sino habernos servido el Pan del Cielo, por haber concebido y dado a luz al Hombre perfecto, al modelo de humanidad.

María, ¿sabes si se refería Jesús a ti, cuando explicó la experiencia de la mujer al ser madre? ¿Se refería tu Hijo a él mismo, cuando señalaba la alegría porque en el parto de la mujer se nos ha dado un hombre? Él será presentado así: “¡Ecce Homo!” Si una mujer, como dice tu Hijo, al acercarse el momento del parto siente temor y miedo al dolor, y sobre todo ansiedad, por el deseo de que todo salga bien y, una vez que da a luz, no se acuerda del apuro, sino que se alegra por haber dado un hombre al mundo, ¡cuánto mayor será tu alegría, por habernos dado al Hijo del hombre!

Tu Hijo es el canon de humanidad. En Él se nos ha revelado qué es ser hombre para Dios. Tú concebiste al Verbo divino, le diste tu carne y tu sangre, en ti tomó la naturaleza humana, por obra del Espíritu, y nació de ti el Hijo de Dios, hombre en todo como nosotros, hombre perfecto, pleno, modelo y arquetipo para todos.

Tu Magnificat adelantó el gozo de tu maternidad. Si la mujer madre se llena de gozo en el momento de dar a luz, tú exultaste al concebirlo. Tu maternidad llevaba el sello divino, de manera precoz manifestaste la alegría que la mujer expresa al sentirse madre.

Gracias, María, porque nos has dado en tu Hijo el espejo en quien mirarnos, para saber si nuestro crecimiento espiritual y humano es según Dios. En Jesús se nos desvela la forma más plena de ser humanos. Con razón debes alegrarte, porque de tus entrañas nos ha nacido, a todos, un hijo, y estamos alegres.

Gracias porque tu maternidad nos ha hecho fecundos, de la tierra ha germinado el Salvador. Si de Adán, el Creador sacó a Eva, de ti, mujer, nos ha nacido el nuevo Adán.

Por ti ha sido reparada la descendencia de Eva

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