viernes, 18 de junio de 2021

Maria, Vestida de Sol y Coronada de Estrellas

 




UNA MUJER VESTIDA DE SOL Y CORONADA DE ESTRELLAS

Por Antonio García-Moreno

1.- Santa María de la victoria.- "Apareció en el cielo una señal grande..." (Ap 12,1). En la isla de Patmos, en medio a su destierro, San Juan contempla visiones grandiosas, que luego trasmite a los cristianos de su comunidad, perseguidos por la crueldad del emperador romano y sus secuaces. Como él, también ellos necesitaban el consuelo de aquellas revelaciones que anunciaban la grandeza y el poder del Señor. Era necesario recordarles que sus sufrimientos de entonces eran el precio de la gloria.

En esta ocasión el cielo se abre para mostrar una gran aparición, "una señal grande": Una mujer vestida de sol y coronada de estrellas con la luna bajo sus pies. Es, sin duda, uno de esos numerosos signos en los que tanto abundan los escritos de San Juan. Por otra parte, como los demás signos, su significado es polivalente. Pero el que hoy nos sugiere la Iglesia es que contemplemos es la figura rutilante de Santa María, enfrentada al dragón rojo, segura de su victoria. Para que confiemos en su protección y su ayuda.

2.- También nosotros resucitaremos.- "Cristo ha resucitado de entre los muertos..." (1 Co 15, 20). En este pasaje, San Pablo nos recuerda que entre los corintios algunos negaban la resurrección de los muertos. Las antiguas costumbres e ideas pesaban aún en ellos. No es fácil extirpar del todo el error y los vicios. Pero el Apóstol Pablo les rebate con claridad y vigor. La resurrección es posible pues Cristo ha resucitado, hecho verificado por cuantos les vieron vivo después de haberlo morir en la Cruz. En una ocasión fueron más de quinientos hermanos los que pudieron verle y escucharle.

Puesta estas premisas, la conclusión es que también nosotros podemos resucitar, también nosotros resucitaremos. Acude Pablos a otro argumento y les recuerda que si por Adán entró la muerte en el mundo, de la misma manera por Cristo ha entrado la vida... Es cierto que la muerte aún no ha sido vencida pues será el último enemigo en caer. Sin embargo, aunque pasemos por la muerte, como Cristo, pasó, el final será la resurrección, la vida eterna

3.- El canto de María. "Y su misericordia llega a sus fieles..." (Lc 1, 50). La Virgen no dijo nada a su prima Isabel de cuanto le había ocurrido desde que el arcángel San Gabriel la visitara. Ella fue a visitar a su prima Santa Isabel sólo por ayudarla en el trance de su parto. Prueba de ello es que a los tres meses se marchó. Y según los cálculos, si ella recibió el mensaje divino en sexto mes del embarazo de Isabel, en el momento de su partida el niño de Zacarías ya había nacido. Junto a ese detalle de caridad exquisita, vemos en Nuestra Señora el gozo ante la grandeza de Dios con los humildes y sencillos. Ella era una muchacha hebrea que habitaba en un pequeño pueblo de la montaña de Galilea, un pueblo escondido que jamás sale en las páginas del Antiguo Testamento, un pueblo que era la irrisión de los demás. Por eso desconfían luego de su hijo Jesús y rechazan su condición mesiánica... Pero María ha descubierto que el Señor rechaza a los soberbios y acoge a los humildes.

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