martes, 15 de octubre de 2019

María, Madre de Dios



María, Madre de Dios

Congregación para el Clero. Santa Sede Vaticano


Trascendencia del título. 

El misterio primordial de la Virgen es, sin duda alguna, la MATERNIDAD DIVINA. Hasta tal punto es esto verdadero, que todas las demás prerrogativas de Nuestra Señora dimanan del misterio de su divina Maternidad, bien sea como preparación para ella, o bien como consecuencias naturales o exigencias lógicas de la misma. 

Así tenemos cómo: 

Su predestinación es precisamente y ante todo para ser Madre de Dios; 

La Concepción inmaculada es la primera realización de esa santidad que necesitaba poseer el Tabernáculo del Altísimo; 

La plenitud de gracia, la virginidad perpetua, etc., no son otra cosa que preparación inmediata y últimos toques para la más perfecta realización de ese inefable misterio de la Maternidad. 

Aun las perfecciones físicas de Nuestra Señora convergen en esa misma finalidad. 

Los misterios relativos a la Vida, Pasión y Muerte del Señor, en los que toma parte tan activa su Madre, María, son consecuencias del oficio de Madre de Cristo, Dios y Hombre. 

Finalmente, la Asunción de la Virgen a los cielos en cuerpo y alma, y la coronación como Reina del Cielo y Madre espiritual de los hombres, serán su premio. 

Así, ilustrados y orientados con la luz fundamental de esta idea central, es como tenemos que ver todos y cada uno de los misterios y privilegios marianos. 

Fuente: clerus.org


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