Novena Virgen del Carmen
Religión en Libertad
- Biblia Católica en linea
- http://evangeli.net/evangelio
- Corazón de Jesús
- Blog Catolico
- Corazón de Jesús
- Jesús el Tesoro Escondido
- Testimonios para crecer
- Autores católicos
- Homilia.es
- Fondos de Pantalla
- Betania.es
- Archidiocesis de Madrid
- Los Heraldos del Evangelio
- Apostolado San José
- TodoCatolico
- Catecismo PDF
- Caminando con María
- Lecturas del día
- Santoral
- BibliaCatólica
- Corazones.org
- BibliaCatólica
- Oración y Liturgia
- Aci Prensa
- Rosario con audio
- Mariología
- Oraciones Marianas
- Santo Rosario
- Motivaciones
- Himnos
- Salmos
- Oración
- Padre Fortea
- Religión en libertad
- Imágenes Galilea
- Web de Javier
- Zenit
- Catholic.net
- Jesus Mi Tesoro
- Imágenes de Cecill
- Mercabá.org
- Dogmas Marianos
- Vida Nueva
- Devocionario Católico
- Santa Sede
- Liturgia de las Horas
- Evangelio
- Reflexiones
miércoles, 23 de diciembre de 2020
¿Por qué nació usted?
¿Por qué nació usted?
Autor: Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.
¿Usted cree que nació por puro accidente genético-biológico? ¿Por una coincidencia de fuerza de una misteriosa energía? Permítame añadir, ¿algo así como nació su perrito? ¿o el gato de la vecina? ¡NO! Dios lo creó y lo dotó de lo necesario para vivir una existencia plena. Le dio inteligencia, voluntad, sentimientos, emociones, espíritu, cuerpo. Todo esto para vivir plenamente. Para cumplir una misión grande, sublime, en la tierra. Recuerde que: DIOS NO CREA BASURA.
¿Y por qué nació aquí? ¿En este siglo? ¿De tales padres? ¿Por qué no hace cuatro siglos? Y si es hombre, ¿por qué no es mujer? Y si es mujer, ¿por qué no varón? ¿Por qué ese color en su piel? PORQUE ASÍ LO QUIERE DIOS PARA CUMPLIR UNA GRAN MISIÓN EN LA TIERRA. ¡Así mismo como es!
¡Despierte ya! Usted es la persona que necesitamos. La persona que el mundo necesita. Usted es un ser esencial en la existencia del mundo. Usted es imprescindible. Así es. ¡Dios no crea basura! Y hay algo grande que usted tiene que hacer. Algo que sólo usted puede hacer. Hay un vacío en el mundo que sólo usted puede llenar. Piénselo, descúbralo y hágalo. No es algo apoteósico, probablemente. Es mas bien un conjunto de cosas, hiladas entre sí, que a la larga darán muchos frutos. Use su ingenio, su creatividad y comience a actuar que... "camino se hace al andar". Un paso dado despierta posibilidades. ¡Haga algo! Lo peor es no hacer nada. Y haga ese algo con entusiasmo. Aunque sea lo más sencillo del mundo.
Lo que no queremos es verlo "sentado" en la cuneta del camino de la vida, viendo pasar al mundo como un desfile. Los demás haciendo algo y usted tomando "fotos" de los acontecimientos. No tenga mentalidad de turista. Levántese y actúe. No diga que no puede.
Jesús nos enseña. En su vida, siempre activo. Su servicio al prójimo, incondicional. Hizo el bien siempre. Dijo la verdad sin miedo. Enseñó el camino del Reino y amó aun a sus enemigos.
Cumplió la voluntad de su Padre Dios. Comenzó a construir un mundo nuevo. Y Él quiere actuar en usted, levantarlo. Abra su corazón a Él. Arrepiéntase de sus pecados. Pídale iluminación y en este Mensaje al Corazón le decimos: LO NECESITAMOS. Así como es y cada día mejor. Y no se olvide, ¡CON DIOS, USTED ES INVENCIBLE!
LECTURA BREVE Jr 30, 21-22
LECTURA BREVE Jr 30, 21-22
Esto dice el Señor: «Saldrá de Jacob un príncipe, su señor saldrá de en medio de él; me lo acercaré y se llegará a mi. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.»
martes, 22 de diciembre de 2020
Santo Evangelio 22 de Diciembre de 2020
Texto del Evangelio (Lc 1,46-56):
En aquel tiempo, dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia —como había anunciado a nuestros padres— en favor de Abraham y de su linaje por los siglos».
María permaneció con Isabel unos tres meses, y se volvió a su casa.
***************
«Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador»
Rev. D. Francesc PERARNAU i Cañellas
(Girona, España)
Hoy, el Evangelio de la Misa nos presenta a nuestra consideración el Magníficat, que María, llena de alegría, entonó en casa de su pariente Elisabet, madre de Juan el Bautista. Las palabras de María nos traen reminiscencias de otros cantos bíblicos que Ella conocía muy bien y que había recitado y contemplado en tantas ocasiones. Pero ahora, en sus labios, aquellas mismas palabras tienen un sentido mucho más profundo: el espíritu de la Madre de Dios se transparenta tras ellas y nos muestran la pureza de su corazón. Cada día, la Iglesia las hace suyas en la Liturgia de las Horas cuando, rezando las Vísperas, dirige hacia el cielo aquel mismo canto con que María se alegraba, bendecía y daba gracias a Dios por todas sus bondades.
María se ha beneficiado de la gracia más extraordinaria que nunca ninguna otra mujer ha recibido y recibirá: ha sido elegida por Dios, entre todas las mujeres de la historia, para ser la Madre de aquel Mesías Redentor que la Humanidad estaba esperando desde hacía siglos. Es el honor más alto nunca concedido a una persona humana, y Ella lo recibe con una total sencillez y humildad, dándose cuenta de que todo es gracia, regalo, y que Ella es nada ante la inmensidad del poder y de la grandeza de Dios, que ha obrado maravillas en Ella (cf. Lc 1,49). Una gran lección de humildad para todos nosotros, hijos de Adán y herederos de una naturaleza humana marcada profundamente por aquel pecado original del que, día tras día, arrastramos las consecuencias.
Estamos llegando ya al final del tiempo de Adviento, un tiempo de conversión y de purificación. Hoy es María quien nos enseña el mejor camino. Meditar la oración de nuestra Madre —queriendo hacerla nuestra— nos ayudará a ser más humildes. Santa María nos ayudará si se lo pedimos con confianza.
Santo Evangelio 22 de Diciembre de 2020
Texto del Evangelio (Lc 1,46-56):
En aquel tiempo, dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia —como había anunciado a nuestros padres— en favor de Abraham y de su linaje por los siglos».
María permaneció con Isabel unos tres meses, y se volvió a su casa.
******************
«Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador»
Rev. D. Francesc PERARNAU i Cañellas
(Girona, España)
Hoy, el Evangelio de la Misa nos presenta a nuestra consideración el Magníficat, que María, llena de alegría, entonó en casa de su pariente Elisabet, madre de Juan el Bautista. Las palabras de María nos traen reminiscencias de otros cantos bíblicos que Ella conocía muy bien y que había recitado y contemplado en tantas ocasiones. Pero ahora, en sus labios, aquellas mismas palabras tienen un sentido mucho más profundo: el espíritu de la Madre de Dios se transparenta tras ellas y nos muestran la pureza de su corazón. Cada día, la Iglesia las hace suyas en la Liturgia de las Horas cuando, rezando las Vísperas, dirige hacia el cielo aquel mismo canto con que María se alegraba, bendecía y daba gracias a Dios por todas sus bondades.
María se ha beneficiado de la gracia más extraordinaria que nunca ninguna otra mujer ha recibido y recibirá: ha sido elegida por Dios, entre todas las mujeres de la historia, para ser la Madre de aquel Mesías Redentor que la Humanidad estaba esperando desde hacía siglos. Es el honor más alto nunca concedido a una persona humana, y Ella lo recibe con una total sencillez y humildad, dándose cuenta de que todo es gracia, regalo, y que Ella es nada ante la inmensidad del poder y de la grandeza de Dios, que ha obrado maravillas en Ella (cf. Lc 1,49). Una gran lección de humildad para todos nosotros, hijos de Adán y herederos de una naturaleza humana marcada profundamente por aquel pecado original del que, día tras día, arrastramos las consecuencias.
Estamos llegando ya al final del tiempo de Adviento, un tiempo de conversión y de purificación. Hoy es María quien nos enseña el mejor camino. Meditar la oración de nuestra Madre —queriendo hacerla nuestra— nos ayudará a ser más humildes. Santa María nos ayudará si se lo pedimos con confianza.






