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lunes, 23 de diciembre de 2019
Nanas para Jesús ¿y María?
Nanas para Jesús ¿y María?
Blanca María Alonso Rodríguez
Canta el río su nana,
plateada hebra,
al Señor de los cielos
y de la tierra.
Canta el árbol frondoso,
cual sonajero,
al Dios Jesús, al Hijo
del Carpintero.
Canta el Sol mil hosannas,
en clave de oro,
al Dios que se hace hombre
para nosotros.
Canta la luna, luna,
nuevos romances
al Dios que reina pobre,
para entregarse.
También cantan las olas
junto a la playa,
un murmullo de espumas
al Dios del alma.
Y el cosmos forma un coro
de sinfonías
porque El Cordero Santo
trae la vida.
La luz, para Los Reyes,
brilla cantando:
“¡El Mesías ya viene,
id a adorarlo!”
La noche de paz canta,
con voz de ángel,
a unos rudos pastores:
“¡Es Dios que nace!”
¿Y María?
¡Ay! , ¡María, María,
flor de ternura!
María le canta al Niño,
junto a la cuna.
Le canta suave y bajo,
muy al oído,
sólo porque Ella es Madre,
y Él es su Hijo.
LECTURA BREVE Is 12, 2
LECTURA BREVE Is 12, 2
Él es mi Dios y salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
domingo, 22 de diciembre de 2019
Santo Evangelio 22 de diciembre 2019
Día litúrgico: Domingo IV (A) de Adviento
Texto del Evangelio (Mt 1,18-24): La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.
Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: «Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: ‘Dios con nosotros’». Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.
«Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado»
+ Rev. D. Pere GRAU i Andreu
(Les Planes, Barcelona, España)
Hoy, la liturgia de la Palabra nos invita a considerar y admirar la figura de san José, un hombre verdaderamente bueno. De María, la Madre de Dios, se ha dicho que era bendita entre todas las mujeres (cf. Lc 1,42). De José se ha escrito que era justo (cf. Mt 1,19).
Todos debemos a Dios Padre Creador nuestra identidad individual como personas hechas a su imagen y semejanza, con libertad real y radical. Y con la respuesta a esta libertad podemos dar gloria a Dios, como se merece o, también, hacer de nosotros algo no grato a los ojos de Dios.
No dudemos de que José, con su trabajo, con su compromiso en su entorno familiar y social se ganó el “Corazón” del Creador, considerándolo como hombre de confianza en la colaboración en la Redención humana por medio de su Hijo hecho hombre como nosotros.
Aprendamos, pues, de san José su fidelidad —probada ya desde el inicio— y su buen cumplimiento durante el resto de su vida, unida —estrechamente— a Jesús y a María.
Lo hacemos patrón e intercesor para todos los padres, biológicos o no, que en este mundo han de ayudar a sus hijos a dar una respuesta semejante a la de él. Lo hacemos patrón de la Iglesia, como entidad ligada, estrechamente, a su Hijo, y continuamos oyendo las palabras de María cuando encuentra al Niño Jesús que se había “perdido” en el Templo: «Tu padre y yo...» (Lc 2,48).
Con María, por tanto, Madre nuestra, encontramos a José como padre. Santa Teresa de Jesús dejó escrito: «Tomé por abogado y señor al glorioso san José, y encomendeme mucho a él (...). No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer».
Especialmente padre para aquellos que hemos oído la llamada del Señor a ocupar, por el ministerio sacerdotal, el lugar que nos cede Jesucristo para sacar adelante su Iglesia. —¡San José glorioso!: protege a nuestras familias, protege a nuestras comunidades; protege a todos aquellos que oyen la llamada a la vocación sacerdotal... y que haya muchos.
LECTURA BREVE Is 7, 14b-15
LECTURA BREVE Is 7, 14b-15
Mirad: la Virgen ha concebido y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel: «Dios-con-nosotros». Éste comerá requesón y miel, hasta que aprenda a rechazar el mal y a escoger el bien.
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