jueves, 24 de agosto de 2017

Clica en la imágen para rezar los MISTERIOS LUMINOSOS

Función dinámica de María



Función dinámica de María 

Luis Fernando Figari


El señor nos inspira la devoción y el culto mariano, que deben conducir siempre a Jesús, como compañía y guía en el camino que lleva a una profundización amorosa y configurativa con Cristo Jesús. María no es una Alternativa ante Cristo, precisamente es Él quien nos lleva hacia María, la cual se manifiesta integrada en la vida cristiana como un horizonte que ilumina nuestro camino, como presencia que nos inspira y acompaña. María modelo y tipo de la Iglesia y auxilio de la vida cristiana resalta su función maternal en la cercanía y configuración a Jesús de la persona humana concreta.

“Hay quienes se desconciertan ante María; no saben qué pensar, qué sentir, ni qué hacer. La tienen reverentemente ante sí, pero permanecen confundidos, y no precisamente por devoción, sino porque no entienden qué significado práctico puede tener, qué consecuencia practica puede dispensarle María a sus propias vidas. La ven… más como un objeto de estudio o joya muy preciada, pero joya al fin, más que como una persona real involucrada por explícita y gratuita voluntad de Dios en la historia de la salvación de todos los hombres, y en la de cada uno en particular. ¡Y es que María no es solo u modelo estático, sino una persona real que no sólo actúa desde fuera, sino que influye suavemente en la intimidad de la Iglesia y de sus Fieles, incluso de todos los hombres, para ayudarles a peregrinar hacia el encuentro y conformación con el Señor!”

La función de María es hacer llegar a todos el don de la reconciliación …nuestra cooperación con santa María consiste en acoger el don que María nos trae, acogiendo la reconciliación con el Padre, viviendo el dinamismo sanante de la reconciliación de nuestras rupturas interiores, y asumiendo activamente la misión de ser artesanos de comunión y solidaridad con todos nuestro hermanos, particularmente con los más pobres, en las tareas por una sociedad más justa y reconciliada.

Fuente: pensamientocatolico.blogspot.com


LECTURA BREVE 2Co 5, 19b-20


LECTURA BREVE   2Co 5, 19b-20

Dios nos ha confiado el mensaje de la reconciliación. Por eso nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por medio nuestro. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Santo Evangelio 23 de agosto 2017



Día litúrgico: Miércoles XX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 20,1-16): En aquel tiempo, Jesús dijo a los discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo’. Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo. Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice: ‘¿Por qué estáis aquí todo el día parados?’. Dícenle: ‘Es que nadie nos ha contratado’. Díceles: ‘Id también vosotros a la viña’.

»Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros’. Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno. Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno. Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, diciendo: ‘Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor’. Pero él contestó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».


«Los últimos serán primeros y los primeros, últimos»
Rev. D. Antoni CAROL i Hostench 
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)


Hoy, la Palabra de Dios nos invita a ver que la “lógica” divina va mucho más allá de la lógica meramente humana. Mientras que los hombres calculamos («Pensaron que cobrarían más»: Mt 20,10), Dios —que es Padre entrañable—, simplemente, ama («¿Va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?»: Mt 20,15). Y la medida del Amor es no tener medida: «Amo porque amo, amo para amar» (San Bernardo).

Pero esto no hace inútil la justicia: «Os daré lo que sea justo» (Mt 20,4). Dios no es arbitrario y nos quiere tratar como hijos inteligentes: por esto es lógico que haga “tratos” con nosotros. De hecho, en otros momentos, las enseñanzas de Jesús dejan claro que a quien ha recibido más también se le exigirá más (recordemos la parábola de los talentos). En fin, Dios es justo, pero la caridad no se desentiende de la justicia; más bien la supera (cf. 1Cor 13,5).

Un dicho popular afirma que «la justicia por la justicia es la peor de las injusticias». Afortunadamente para nosotros, la justicia de Dios —repitámoslo, desbordada por su Amor— supera nuestros esquemas. Si de mera y estricta justicia se tratara, nosotros todavía estaríamos pendientes de redención. Es más, no tendríamos ninguna esperanza de redención. En justicia estricta no mereceríamos ninguna redención: simplemente, quedaríamos desposeídos de aquello que se nos había regalado en el momento de la creación y que rechazamos en el momento del pecado original. Examinémonos, por tanto, de cómo andamos de juicios, comparaciones y cálculos cuando tratamos con los demás.

Además, si de santidad hablamos, hemos de partir de la base de que todo es gracia. La muestra más clara es el caso de Dimas, el buen ladrón. Incluso, la posibilidad de merecer ante Dios es también una gracia (algo que se nos concede gratuitamente). Dios es el amo, nuestro «propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña» (Mt 20,1). La viña (es decir, la vida, el cielo...) es de Él; a nosotros se nos invita, y no de cualquier manera: es un honor poder trabajar ahí y podernos “ganar” el cielo.

Clica en la imágen para rezar a JESÚS SACRAMENTADO


Clica en la imágen para rezar a JESÚS SACRAMENTADO


Clica en la imágen para rezar los MISTERIOS GLORIOSOS