viernes, 2 de junio de 2017

¿A dónde va, cuando se va, la llama?


Himno meditado

¿A dónde va, cuando se va, la llama?
Fuente: Liturgia de las horas
Reflexión: Padre Felipe Santos Campaña, SDB


¿A dónde va, cuando se va, la llama?
¿A dónde va, cuando se va, la rosa?
¿Qué regazo, qué esfera deleitosa,
qué amor de Padre la alza y la reclama?

Esta vez como aquella, aunque distinto;
el Hijo ascendió al Padre en pura flecha.
Hoy va la Madre al Hijo, va derecha
al Uno y Trino, al Trono en su recinto.

Por eso el aire, el cielo, rasga, horada,
profundiza en columna que no cesa,
se nos va, se nos pierde, pincelada
de espuma azul en el azul sorpresa.

No se nos pierde, no; se va y se queda.
Coronada de cielos, tierra añora
y baja en descensión de Mediadora,
rampa de amor, dulcísima vereda.

Hoy sube al cielo María,
que Cristo, en honra del suelo,
traslada la casa al cielo,
donde en la tierra vivía.

Levantad al cielo el vuelo,
de Dios lo fuisteis, y Dios,
por no estar en él sin vos,
traslada la casa al cielo.

Amor con divino modo
os trasplanta, bella flor,
y, porque prendáis mejor,
os llevan con tierra y todo.

A su Hija abraza el Padre,
a su Madre, el Redentor,
y a su Esposa coronada
el Espíritu de amor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos.

Amén.  
 Reflexión:

Madre mía. Siento en tu fiesta una alegría inmensa. Eres para mí un ejemplo vivo de cómo debo subir y subir y subir hasta el encuentro con Dios.  

. Mis días, Señora, quiero que sean como los tuyos: una entrega total, sin condiciones a la voluntad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.  

. El día en que mi vida tome conciencia de estas tres personas que me habitan, seré totalmente feliz. Y lo seré porque todo lo enfocaré bajo la perspectiva de la perfección.  

. Y así, Madre, ir subiendo cada día dejando tras mí toda ganga que me impide este vuelo de ascensión a mi destino final: el encuentro contigo, Madre dulce, y con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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