viernes, 6 de enero de 2017

El cielo es nuestra morada definitiva



El cielo es nuestra morada definitiva. Desde allí María, con su ejemplo,  nos anima a aceptar la voluntad de Dios, a no dejarnos seducir por las sugestiones falaces de todo lo que es efímero y pasajero, a no ceder ante las tentaciones del egoísmo y del mal que apagan en el corazón la alegría de la vida

 (Ángelus, 15 de agosto 2005)

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