domingo, 20 de noviembre de 2016

Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: “Este es el rey de los judíos”.



 Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: “Este es el rey de los judíos”. 


Este es el último domingo del año litúrgico. Cuando en el año 1925 Pío XI estableció la fiesta de “Jesucristo Rey del Universo” lo hizo con la intención de que en este día todos los Estados de la tierra declarasen oficial y públicamente que Jesucristo era el verdadero rey del universo. Nosotros, los cristianos, hoy, al celebrar esta fiesta hacemos el propósito, humilde y sincero, de hacer todo lo posible para que Jesucristo sea realmente el verdadero rey de todos los corazones humanos. Queremos que el reino de Dios se establezca en nuestra tierra y queremos que este reino sea, con palabras del Prefacio de la misa, un reino de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz. Cristo vino al mundo para esto: para enseñarnos el camino que nos lleva al Padre, un camino que se hace con sacrificio y con esfuerzo, siguiendo siempre la verdad del evangelio, defendiendo la vida, aspirando a la santidad, llenos de la gracia de Dios, luchando a brazo partido contra la injusticia, predicando y sembrando el amor cristiano, defendiendo la paz frente al odio, la división y la guerra. No olvidemos que a Cristo hoy le contemplamos como rey mirándole clavado en una cruz, humillado y escarnecido. Por eso, hoy nosotros, los cristianos, hacemos el propósito de seguirle desde el sacrificio, el esfuerzo y la humildad, no desde el poder y la gloria humana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario