viernes, 14 de octubre de 2016

Oración a Maía. Refugio de los pecadores


 


ORACIÓN A MARÍA, MADRE DE LOS PECADORES


Madre mía amantísima, ¿cómo es posible
que teniendo madre tan santa sea yo tan malvado?
¿Una madre ardiendo en amor a Dios
y yo apegado a las criaturas?
¿Una madre tan rica en virtudes
y yo tan pobre en merecimientos?


Madre mía amabilísima, no merezco ser tu hijo,
pues me hice indigno por mi mala vida.
Me conformo con que me aceptes por siervo;
y para lograr serlo, aun el más humilde,
estoy pronto a renunciar a todas las cosas.
Con esto me contento, pero no me impidas
poderte llamar madre mía.


Este nombre me consuela y enternece,
y me recuerda mi obligación de amarte.
Este nombre me obliga a confiar siempre en ti.


Cuanto más me espantan mis pecados
y el temor a la divina justicia,
más me reconforta el pensar
que tú eres la madre mía.
Permíteme que te diga: Madre mía.
Así te llamo y siempre así te llamaré.


Tú eres siempre, después de Dios,
mi esperanza, mi refugio y mi amor
en este valle de lágrimas.

Así espero morir,
confiando mi alma en tus santas manos
y diciéndote: Madre mía, madre mía María;
ayúdame y ten piedad de mí. Amén.


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